¿Necesitamos los partidos políticos tal como los conocemos? (y 3)


Remontar el vuelo no es fácil después del gran trompazo que se ha llevado la sociedad civil al desinflarse el globo del Estado del bienestar. El paro esta carcomiendo las bases del Estado, mes a mes año a año la sociedad se ha ido acostumbrando a esta plaga como si fuera bíblica o procediera del enfado de la madre naturaleza. Parece que cuesta pensar que han sido nuestros representantes los que nos han llevado al circo de la vida en la que cada uno se las tiene que apañar como pueda. El circo debe de existir al menos se anuncia, como la foto que tomé por la calle a un cartel colgado. Los movimientos sociales, aun sabiendo lo que pretenden, no son capaces de articular concreciones, es mucha la dificultad al partir del cero más absoluto. Para plantar cara a la situación y me refiero, básicamente, a la juventud que tiene una vida por delante, se necesitan dos cosas: una ya se dispone, quien más quien menos tiene un ordenador y es un virtuoso de las redes sociales. Se puede decir que la red es el reactor nuclear, por no llamarle arma. La otra cosa esta al alcance de la mano, simple y llanamente: conocimiento de la situación, es el uranio enriquecido que alimenta el reactor. Reclamar “Democracia real ya” y acampar en todas las plazas de España, no desespera al Poder ni a la clase política. Con no hacer nada tiene bastante para acabar con la fiebre del spanish revolucion: ya se cansaran. Es un primer paso, no pasa nada, tan sólo hay que recargar la pila, esa del conejito que dura y dura y nunca se cansa; la del conocimiento, si es posible con pelos y señales de lo que esta pasando. Creo que con el material que ya dispone el blog y el que podré ir produciendo, y lo que otros puedan desenterrar, puede tomar forma hasta concluir “Sabemos lo que habéis hecho” entre uno y otro no tiene parangón. No es lo mismo estar indignado por los efectos, que despiertos al descubrir las causas.  Ahora ya no me vas a poder engañar.  Se acabó de pedir peras al olmo que no te las va a dar. Aquí las peras se toman, no hay más. Entonces ya le puede añadir el concepto nuclear al spanish revolución

Hemos llegado a un punto que el capitalismo tal como lo han construido es una engañifa monumental para la ciudadanía. No nos puede extrañar que el sistema colapse. Se nos camufla que la deuda por la que están tan preocupados los Mercados es de los bancos y las grandes empresas, por lo tanto privada. Pero no acaba aquí la cosa, esos mismos bancos que se endeudaron hasta la estratosfera y tienen que ser socorridos por el Estado para que no se hundan han dejando escuálidas las arcas públicas. Resulta que estas instituciones se van de rositas y no contribuyen, producto de sus beneficios, con su aportación fiscal. Antes de señalar con el dedo a estos escaqueadores de la contribución pública creo que sería conveniente que revises un estudio de Citizens for Tax Justice, que dejo al final del post en PDF, en el que se pone en evidencia que las principales sociedades norteamericanas dejan de contribuir a las arcas de la Hacienda pública después de obtener esplendorosos beneficios. Muchas, de las más importantes, no pagan un dólar sino que reciben un cheque multimillonario del Tesoro como si se tratara de una devolución de su declaración de renta cuando está fijado un tipo del 35% como impuesto de sociedades. Otras grandes empresas pagan una miseria respecto a los beneficios obtenidos. Mientras esto ocurre la America de las libertades deja a sus ciudadanos, una buena parte de ellos, en la indigencia. Se están cerrando residencias para ancianos que no tienen donde caerse muertos ya que la asistencia social, en ese país, es un lujo. Puedes pensar que esto ocurre solo allí, pero acabemos con más detalle.

De la lista de Fortune 500, la flor y nata de las sociedades de los Estados Unidos, 280 no tributaron un solo dólar, todavía más, entre 2008 y 2010 estos angelitos declararon 160.000 millones de dólares y recibieron cheques del Tesoro por valor de 10.602 millones de dólares. General Electric, un conglomerado de empresas actuando en varios sectores declaró beneficios de 10.460 millones de dólares y en nombre de los ciudadanos del país se le extendió un cheque de beneficencia por 4.737 millones de dólares, Pepco Holdings, una compañía de suministro eléctrico que en su web se aprecia el amor que profesa a los clientes con la imagen de mama con niño, declara unos beneficios de 882 millones de dólares y en beneficencia se le devuelve el 58% de sus beneficios tanto así como 508 millones de dólares. PG&E Corp. declaró 4.855 millones de dólares y el cheque fue de 1.027 millones de dólares. Verizón, uno de los grandes de la comunicación después de declarar beneficios por 12 millones de dólares de los que le correspondería pagar el 35%, tan así como 4,3 millones tiene la suerte de cara y le devuelven 703 millones de dólares. Un ciudadano cualquiera, que pasa por la calle, el solito paga más que en conjunto Honeywell, que el gigante de la juguetería Mattel, el rey de la aviación Boeing, el banco Wells Fargo. El tonto de la película parece ser FedEx, la compañía de mensajería que, quizás por descuido, pago 37 millones después de haber declarado 4.237 millones de dólares. Tú mismo puedes comprobar el informe de Citizens for Tax Justice. ¿Cómo se puede construir un mundo así? El orgullo de los Estados Unidos, sus grandes empresas, han construido un entorno favorable a través de sus lobbys que consiguen el objetivo de no pagar impuestos sin preveer los efectos secundarios que sobre la población puede llegar a tener.

Admito que puedas pensar que esta chaladura solo puede ocurrir en los Estados Unidos, pero te equivocas aquí es más de lo mismo. Los mismos asesores, los mismos auditores, los mismos consultores han importado las mismas tesis que inspira el beneficio enfermizo de cualquier forma y manera. Endesa, la eléctrica que nos roba descaradamente con el consentimiento del gobierno de la nación (ver post El recibo de la luz miente. Averigua como te engañan) no contenta con saquear a las familias y negocios del país para encima no pagar más allá del 0,7% de sus beneficios el equivalente del porcentaje que solicitan las ONGs como ayuda al tercer mundo. Repsol, la mayor petrolera del país y privatizada, por no decir regalada, no paga un triste euro con la excusa patatera de la doble imposición cuando dice que ya ha pagado su contribución fiscal en el extranjero. Todavía hay más, interesadamente la petrolera no cumple con el sistema fiscal previsto por la ley, el impuesto sobre la gasolina, que es una barbaridad sobre el precio por litro, se camufla con los ingresos propios provocando opacidad. La Compañía Logística de Hidrocarburos, propiedad de las petroleras, que tiene asignado por ley como depósito fiscal es más aparente que real. La falta de transparencia incrementa la sospecha que no todo el impuesto sobre los carburantes se ingresa en Hacienda. Los que dispongan de tiempo suficiente se pueden dar una vuelta por la barra de este blog: Investiga que algo queda y se percatará el susto que me llevé cuando entre en esa cocina sin permiso alguno. Prometo volver sobre este asunto.

Esta claro que lo que unos ganan otros lo pierden. Lo que pierde el Estado lo ganan un reducido grupo de empresas de élite. Lo que tenía que haberse ingresado en las arcas del Estado por la concesión de una de las licencias de telefonía móvil, se lo hicieron suyo las “familias” más ricas de España. Airtel, fue una de las compañías de telefonía que resultaron agraciadas por el regalo del gobierno de José María Aznar. Una vez adjudicada la licencia, los socios españoles se desprendieron de la sociedad a favor de la multinacional Vodafone obteniendo unas plusvalías de 15.000 millones de euros. Hacienda no cobro un triste euro. ¿Te has percatado de la cuantía de lo que estaba en juego? Sigamos para bingo.

Entre las familias ganadoras de este premio gordo estaba el financiero Juan Abelló, su mujer, Ana Gamazo Hohenlohe, y su grupo de empresas que según la Unidad de Estudios Económicos Sectoriales, integrada en la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF), -no confundir con ONCE a la que supera en invidencia- elaboró un informe en 1997 en el que se llegaba a la conclusión de que no resultan creíbles las declaraciones fiscales. El supuesto fraude –dejemos lo así- con muchos ceros se cometió a principios de los 90, desde entonces, va, viene, sube, baja que si fueras tú ya no te quedaba un euro en la cuenta, el piso lo habrías perdido y vivirías debajo de un puente. Prometo volver sobre el asunto. Tratándose de asuntos familiares está el misterioso juicio a toda la estirpe de los Botín con el noble don Emilio a la cabeza. Un misterioso juicio por defraudación fiscal con el dinero escondido en Suiza del que nadie habla, ningún político, ningún fiscal, ningún medio de comunicación, ningún tertuliano. Nadie de nadie. El intríngulis está en la sociedad Parasant S.A. domiciliada en Suiza, que desapareció sin explicación alguna de las empresas participadas por el Banco Santander. Esta sociedad se constituyó con la aportación 100% de las acciones de cinco sociedades domiciliadas en las Islas Vírgenes con activos propios de un importe extraordinario. También desaparecieron del balance contable del banco 400 de las 600 sociedades participadas por el Banco Santander con un capital social que superaba el del propio banco. Estamos hablando de la menudencia, según mis cálculos, de 12.000 millones de euros evidentemente todo este capital está fuera del alcance del Erario público. Prometo volver sobre el asunto. De este carrusel de patriotas contribuyentes no se puede dejar atrás al Banco de Bilbao que esta en el pelotón de los que cobran en vez de pagar. Prometo volver sobre el asunto. Y para que podamos brindar, al menos con la chispa de la vida, repasaré la contribución de Coca Cola. Prometo volver sobre el asunto y el de otros más.

He necesitado unos 20 post para llegar a este párrafo que voy a complementar, si lo hubiera hecho de buenas a primeras las posibilidades de transmisión serían ínfimas, pero la semilla sembrada y sobretodo porque el terreno esta abonado creo disponer de alguna credibilidad. Quisiera responder a la pregunta del millón ¿Qué se puede hacer? En mi opinión, y como premisa antes de facilitar la respuesta se hace necesario conocer el terreno que se pisa. No estamos en una confrontación entre ricos y pobres sino más bien entre listos y tontos. Entonces queda claro que los listos son aquellos que sin ningún escrúpulo se han aprovechado de una democracia de pacotilla y a través de clanes que se han repartido el poder. Se han llevado el dinero por las autopistas de la evasión y nos han dejado a nosotros, vagos, holgazanes, y vividores la exigencia de sostener un Estado cargado de deudas. Hace unos años, cuando el país era más pobre y los clanes no se habían encumbrado en la cadena de depredación, se publicaba una lista con los mayores contribuyentes. Se sabía entonces, nominalmente, quien era el mayor contribuyente a Hacienda y cuanto había pagado en impuestos. Al clan le pareció que esa lista atentaba contra la seguridad del contribuyente y esta información ponía en riesgo la privacidad de las personas. ¿Y las empresas? Se supone que los de Citizens for Tax Justice no deben de tener rayos X en la vista, y de algún sitio deben de componer su “lista”. Aquí, como se desconoce donde hay que recurrir creo que sería conveniente que cada uno, de los que creen que el futuro todavía existe, solicite al presidente del Gobierno que le facilite la “lista” y después que tome las medidas correctoras que crea conveniente para encauzar el país, pero primero la “lista”.

Una puntualización, no le vamos a pedir una lista muy larga, tan sólo las 35 empresas que cotizan en el IBEX y que no se le ocurra remitir a los estados contables de estas empresas que son públicos, lo que queremos saber es el dinero que cada una de estas empresas ha pagado, realmente, a las arcas del Erario Público. Todas estas empresas de élite tienen sucursales en los paraísos fiscales. Hemos visto en el anterior post No estallamos por desconocimiento de la situación (2) lo fácil que resulta, con la complicidad de los gobiernos de turno, el evadir la contribución al Erario público. La burla a la ciudadanía, la culminó el presidente Mariano Rajoy cuando ayer anunció en un miting en Santiago Compostela que para salir de la crisis se harán “esfuerzos compartidos, justos y equitativos”. Apuesto que sólo son palabras y la “lista” de los listos se va a reclamar a golpe de manifestaciones, algo así como antes muerta que partía. Para acabar, Queremos la lista no parece que pueda ser una petición tan complicada. La lista es el uranio enriquecido; el reactor ya lo tienes tú. Hemos llegado hasta aquí en una sobredosis de corrupción inimaginable, a llegado la hora de tirar de la manta.

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Se acabó el feudalismo

El capitalismo, por si solo, conduce inexorablemente al triunfo de los monopolios, el pez grande de come al más chico, el fuerte al débil, el rápido al más lento, está es la depredación natural del sistema que impulsa el dominio de las grandes empresas y cárteles que por su conveniencia huyen de cualquier limitación que contenga sus ansias de comerse el mundo. No acaba aquí la cosa, el invento del neoliberalismo, la fe incondicional en el mercado, impulsado por los lobbys remando todos en la misma dirección arrasaron con todo. En pocos años se retrocedieron siglos, se pasó del Robin Hood al Hood Robin, en una vuelta a tras hacia el feudalismo. Los feudos se delimitaban en sentido territorial, ahora los feudos se delimitan en el terreno jurídico y necesitan, imperiosamente, de los políticos para que aprueben las leyes que redactan los caballeros, en los buffets de abogados, que rinden pleitesía a los señores feudales. La historia se repite y mantener ignorante, en determinadas cuestiones, al pueblo es la mejor y efectiva urna del poder.

Visto los resultados se puede decir que la nueva economía feudal triunfo. No pudo ser de otra manera, lo tuvo todo a favor. El interés general quedó olvidado en un cuarto oscuro. No existió otra comunicación que la propaganda, siempre amable, un encantamiento, una mera cortina de humo que repetía hasta la saciedad que todo iba bien y todavía podía ir mejor. Mientras, la economía feudal saqueó todo cuanto pudo. Los señores feudales, sin hacer ruido, otorgaban feudos a sus fieles vasallos, los políticos y a toda una caterva que les rodea, para que exploten su parcela particular y sin tregua, visto lo visto, las preguntas se acumulan ¿A favor de quien, de los señores feudales o de la plebe? El sistema se sostiene a base de promesas siempre futuras.¿Se puede alguien creer que es posible crecer indefinidamente hacia el infinito? ¿El crecimiento infinito no es un cuento para tontos? Lo único inagotable son las preguntas a favor de quien. Entregar tantísimo dinero, de los fondos públicos, a los bancos, sin comprobación y condición alguna, solo porque son demasiado grandes para caer suscita otra pregunta ¿Con toda la “millonada” que se les dio no serán todavía más grandes? Si son todavía más grandes, todavía será más urgente entregarles otra “millonada” la próxima vez.

Todas las reformas del sistema se enfocaron y aplicaron en desmantelar el Estado de bienestar. Se hizo urgente, y a la vez imperativo, reducir las prestaciones sociales, y los recortes presupuestarios se instalaron en plenitud encaminados en reducir los gastos en este sentido. Ni una sola modificación sobre los ingresos, ni el más triste recuerdo sobre los paraísos fiscales y la tributación de bancos, multinacionales y grandes fortunas. ¿Hay alguien que recuerde una sola reforma del capitalismo? Los señores feudales no se conformaron con dejar escuálida las arcas públicas por falta de tributación si no que exigieron a la plebe que la deuda y sus intereses tenían prioridad de cobro. Se podrá explicar como se quiera pero el desdichado asunto fue así. Al igual que en su día se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y fue un hito, hasta que no se promulgue los derechos y obligaciones de quienes ejercen la política no se puede continuar con este formato.

Sorprende, a esta altura de acontecimientos, la ceguera de los políticos en tantos asuntos a pesar de tener la evidencia delante de sus ojos. ¿Qué hacían miles de personas, con cualificaciones excelentes, delante de las pantallas del ordenador en las salas de negociación de centenares de bancos y agencias de intermediación especulando en los mercados financieros sin aportar nada a la sociedad que no fueran perjuicios? Estas personas habían costado al Estado una buena parte del coste de su formación ¿No tenían que estar construyendo puentes y carreteras diseñando maquinas o programas informáticos? Contrasta esta demostrada indiferencia con la especulación en el mercado financiero con la obcecación de estos mismos políticos en la seguridad vial. No se escatiman esfuerzos ni presupuesto en la cruzada de combatir los accidentes de tráfico. Año tras año, machaconamente, se fuerza a la plebe a la precaución con insistentes campañas publicitarias y a base de palo se aplican fuertes sanciones con tal de reducir los siniestros. ¿Nos quieren tanto? o es que las compañías aseguradoras y sus potentes lobbys presionan, mientras suben las primas, al tonto útil del Estado para que de la manera que sea reduzca los accidentes y consecuentemente el pago de las indemnizaciones. Tan solo es una anécdota que demuestra que los políticos no nos aman sino que nos utilizan.

No obstante la ciudadanía tiene enquistado en lo más profundo de su psique la convicción absoluta que el poder esta en las instituciones del Estado, en los coches oficiales, en los ministros, en los diputados y en los parlamentos nacionales e incluso en el presidente de gobierno. Desgraciadamente la convicción es tan absoluta que hablar de otro lugar donde se asienta el poder es motivo de burla, de paranoias y teorías de la conspiración. Ahora, después de darnos el gran batacazo, se ha podido apreciar, nítidamente, que el aparente poder de los políticos era una representación teatral, títeres en manos de los señores feudales que les habían otorgado un feudo como fieles vasallos. Estos, rodeados de toda una plaga de favoritos explotaron una parcela particular. No existen demasiadas diferencias con la promesa de Don Quijote de la Mancha a su escudero Sancho Panza que por su compañía y vasallaje le premiaba con la Ínsula de Barataria. Al parecer, el asunto viene de lejos y ha costado de entender que el Poder es sobretodo una idea económica.

La economía feudal no trajo nada nuevo, más todavía cuando se hizo indisimulado el vasallaje político que acarreó la desafección de la política. No se hizo nada al respecto, convencida la clase política que el neoliberalismo se autorregula y corrige, el fenómeno fue a más sugestionados que el pueblo adoctrinado tragaría con todo al estar atrapados en un callejón sin salida. Visto con perspectiva la clase política cometió un error letal. Todo tenía un límite. Se les fue de las manos entretenidos en luchas fraticidas por conquistar el poder de sus feudos. Cuando se percataron de la voracidad insaciable del Mercado fue demasiado tarde, más aún, cuando se le atribuyeron cualidades humanas de ansiedad o tranquilidad. Nadie conocía donde vivía el Mercado, quienes lo representaban, nadie podía entender sus ataques de pánico, sus cambios de humor, su renovada histeria emulando a los dioses aztecas al requerir, sin piedad, sacrificios en masa que los serviles sacerdotes de la política aplicaban para calmar la furia de sus señores endiosados.

Los sacrificios no tuvieron fin, así y todo, la ansiedad del Mercado se transformó en un estado de ánimo permanente que puso de manifiesto quien ostentaba el mando, y quien influía en la opinión e información que llegaba a los ciudadanos. Una y otra vez se transformó la realidad a través de los medios de comunicación contribuyendo a crear un estado de opinión favorable a sus intereses y erosionando la democracia. La intencionada pérdida de soberanía se traslado a Bruselas donde los señores del dinero disponían de la facilidad de control. Es más fácil controlar a uno que por separado a los 27 miembros de la Unión. Los lobbys camparon a sus anchas derrochando presupuestos enormes y traspasando la línea que separa la política de los intereses comerciales de unos pocos. El asedio dio como resultado que los representantes elegidos por el pueblo dejaran de cumplir los intereses de quien los eligió y se olvidaran, del todo, de protegerlos.

El diagnostico, a la vista de los acontecimientos, fue un fracaso total. Toda la clase política, al unísono, recetó un discurso de austeridad que una vez aplicado fue peor el remedio que la enfermedad. La situación empeoró, el crédito brilló por su ausencia, y los salarios bajaron una y otra vez. ¿Cómo fue posible llegar a una situación tan precaria? Nadie tenía la respuesta, nunca hasta entonces se dispuso de un nivel tecnológico y de una preparación laboral al linde de la exquisitez, así y todo, con una capacidad productiva varias veces superior a la desarrollada por los impulsores del Estado de Bienestar después de la II Guerra Mundial, se llegó al desastre. ¿Entonces que pasó, donde se esconden las claves de tan fatal desenlace? La respuesta, indefectiblemente, no puede ser otra que la eclosión de una crisis moral. No hay vuelta de hoja, es tanto como adivinar que hay que cenar esta noche si se lo preguntaran a dos lobos y un cordero.

De uno de los lobos, el Mercado, ya hemos hablado. Ahora hablemos del otro lobo, los políticos, y de los efectos secundarios de la confraternización con el poder económico. El más letal, por la dosis de engaño adosada, es el endeudamiento que conduce a la perdida de soberanía y sitúa al ciudadano ante el miedo, la inquietud y la desmoralización. Conocer, por boca de la clase política, que las medidas que se toman en claro perjuicio de la ciudadanía están dictadas por los Mercados, y lo peor de todo, que son innegociables y no se dispone de la capacidad para desafiar su voluntad. ¿Cómo es posible que se haya cedido esta soberanía que todo lo condiciona a un tercero? ¿Para esta clase de invasión nos hace falta un presupuesto militar? ¿Quién impone las condiciones y marca el rumbo de la nación, se le conoce, se le espera?

Es una tomadura de pelo, pero vayamos por partes. El endeudamiento parece estar relacionado con el despilfarro, pero no siempre es así, un endeudamiento contenido es más que razonable ya que estimula el progreso, pero en sobredosis arruina y empobrece a presente y futuras generaciones. Cualquiera lo puede apreciar en su economía domestica. Para llegar al fondo de la cuestión es necesaria una precisión previa. El Banco Central Europeo, y antes los bancos centrales, se le encargó la emisión de moneda para alejar la tentación de que el gobierno cubriera los desfases presupuestarios emitiendo moneda. La vía rápida era pan para hoy pero hambre para mañana al precipitar al país a la inflación, que trasciende con cierta rapidez, al poner la maquina de hacer billetes en marcha. Parecía una medida lógica, pero, y volvemos a los peros de siempre, los gobiernos, como buenos tahúres se guardaron un as en la manga: endeudarse. Para estar en deuda hace falta un acreedor que se apacigua si se le pagan los réditos acordados. En este caso, ya no es pan para hoy y hambre para mañana, si no que se dilata en el tiempo, digamos para pasado mañana.

El “pasado mañana” es una medicina milagrosa y un reconstituyente extraordinario en manos de la clase política que tiene enquistado que el pasado mañana, es decir el medio y largo plazo no existe, cuando menos no es de su incumbencia. Así, pueden presumir lo bien que lo hacen con un chute extra al margen del presupuesto; superarse tan sólo requiere un chute mayor de  endeudamiento y si se hace necesario, con elecciones a la vista, se saca de la chistera más deuda con tendencia al infinito. ¿No es una estafa a la ciudadanía? ¿No es un engaño que debilita las bases de la democracia? Se hizo regular la desvergüenza de bajar los impuestos en época electoral con la finalidad de captar votos, teniendo en cuenta la especialidad de la deuda: se aplica con dosis indoloras y proporciona, de inmediato, una apariencia de riqueza. La panacea en manos de la clase política.

El neoliberalismo se transformó en neocolonialismo, no lo fue de la noche a la mañana, les llevó su tiempo, corrió paralelo a la aproximación de que año tras año los partidos políticos se parecieron más entre sí, en una clonación que los diferenció, crecientemente, de la gente de la calle. La ciudadanía, llegó un momento, que empezó a ver que los políticos no la representaban, no defendían sus intereses, no se preocupaban de sus problemas. El desprestigio llegó a un punto sin retorno, nadie se creía una sola palabra. Habían escuchado blanco, cuando resultó ser negro, arriba, cuando fue abajo, todo, cuando fue nada, siempre, cuando fue nunca. El matrimonio de conveniencia entre la banca y los partidos políticos funcionó de maravilla. Para ellos, claro, que ganaron; mientras nosotros pasamos de representados a consumidores alimentados con una sarta de mentiras hasta dar de bruces y de sopetón con la noticia que todo el país está endeudado hasta las cejas y que la fiesta se había acabado.

¿Nos enterábamos de lo que estaba pasando? Habrá que contestar también a esto y que no suene a una disculpa: fue tarde y mal. Evidentemente, a esta cofradía de maleantes no les convenía que se les viera el trabuco. Es más oportuno que los voceros del imperio feudal canten las glorias de lo bien que va todo con mentiras y engaños. Para que las cosas sean diferentes de lo que realmente son, desde su mismo origen, no hay nada mejor que cambiarles el nombre. Es más elegante llamar corralito a lo que ocurrió en Argentina –en el sentido que la ovejita está amorosamente custodiada en el corral- que llamarlo por su autentico nombre: confiscación de los ahorros. A los sobornos y cohechos se les llama, eufemísticamente, financiación ilegal de los partidos políticos. El militarismo y los miles de millones, de la moneda que se quiera, que se generan en comisiones se venden al público como conquista de mayor seguridad. El despido puro y duro equivale a flexibilidad laboral; movilidad a exilio en las quimbambas; los monopolios privados resulta que son la libre competencia del mercado, se habla de privatización cuando se trata de sometimiento. Con este cambalache, los señores del dinero, llegaron a pensar que el engaño sería eterno. Un error fatal, todo tenía un límite.

La hegemonía exhibida en toda su dimensión por el poder económico les hizo creer que habían conquistado la humanidad convencidos que el fin justificaba los medios. En el desbarajuste mental de Adolf Hitler reflejado en el texto de su obra Mein Kampf situaba la escuela como germen de su doctrina, y por lo tanto la escuela enseña, instruye, hasta que ese adoctrinamiento se convierte, a través de mensajes e imágenes, en sentimiento, que ya es un modo parcial y subjetivo, por lo tanto manipulable, de entender las cosas. Los señores del dinero elevaron la apuesta, no iban a perder el tiempo en la escuela, pasaron directamente a la universidad. Fueron en busca de los más eminentes catedráticos, notables profesores, ilustres conferenciantes, célebres gurus y en este entorno de suprema sabiduría desarrollaron las teorías neoliberales de la globalización. Sin ningún tipo de prevención elevaron el pensamiento único al pedestal del adoctrinamiento. Se recetó una medicina que aplicada sin tregua y sin tasa, y lo que es peor sin necesidad alguna, propiciaron la eclosión del sistema. Menudos pájaros.

Para el final, la pregunta del super millón. Así a palo seco ¿Son necesarios los partidos políticos? La pregunta merece respuesta tal como han desarrollado los acontecimientos. Lo que parece claro es que la democracia no es tan solo el acto de votar al decantarse por una opción expresada en un partido político. Con el tiempo, mejor sería decir en poco tiempo, los partidos políticos se parecieron cada vez más entre si, podríamos decir que se hicieron clónicos en la aceptación, sin rechistar, de la pérdida de soberanía: el poder económico ocupo el espacio perdido. Atrás quedaron las estrategias y decisiones en sede parlamentaria que con mayor o menor fortuna trataban del desarrollo de la sociedad que representaban. Lo expuesto en párrafos anteriores trae a colación que no sintonizaron con la voz del pueblo, poco importaron las vicisitudes por las que se tiene que pasar, siempre divisados desde el pedestal a través de cómodas poltronas. Un mundo aparte. El tema es algo más largo de explicar, será entonces en la barra del blog en La Oportunidad de Oro donde se trata de encontrar un sustitutivo a la incapacidad, manifiesta del sistema político. Anticipo que el asunto va más o menos por ahí: Si los partidos políticos no son capaces de resolver la situación, la resolveremos nosotros. Más anticipo: El principio es invariable; la democracia solo se puede alterar, modificar, o transformar en más democracia. El feudalismo se acabó.

Nota legal: Si alguna de las empresas o personas citadas en este post, o sus asesorías jurídicas entienden como punible lo citado, el autor no se ampara en la opacidad de que el artículo no tenga firma. Aquí la dejo: Josep Manuel Novoa Novoa.

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Acerca de ataquealpoder

Periodista y escritor.
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10 respuestas a ¿Necesitamos los partidos políticos tal como los conocemos? (y 3)

  1. pichifelix dijo:

    Me descubro ante usted.

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  2. Mejor explicado imposible. Hay que dejar a estos manipuladores con el culo al aire. Parece mentira que la gente no sepa lo que hay tras la careta después de todo lo que han hecho y están haciendo.

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  3. jesus saques dijo:

    Toma ya. Me gusta mucho.

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  4. TofolTomeu dijo:

    No encuentro justo meter a todos los partidos políticos en el mismo saco (sí a los mayoritarios). Yo creo que el problema más grande de éste país es la desinformación ciudadana.

    Enhorabuena por el blog.

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  5. javier pellicer dijo:

    Sólo nos falta comentar que toda esta gente tiene INMUNIDAD porque se la autoadjudican, y actúan con IMPUNIDAD porque hasta la fecha nadie les ha “castigado” adecuadamente, no les han hecho devolver lo robado, no han recibido un castigo ejemplar.
    Cuanto más roban, más oportunidades tienen de “pagar” a quien les defienda de “la justicia”.
    La justicia debería de ser gratuita y contundente, y los abogados de oficio, así no se acostumbrarán los infractores a “salir de rositas” porque les defienden los “grandes despachos” de leguleyos de este país o de otros, pagados con el dinero robado. Todos en las mismas condiciones de justicia.
    Por robar “unas gallinas” 3 años de cárcel, y por “defraudar” millonadas, salen “libres con cargos” o no, …. ¿quién lo entiende?.
    Nos estamos acostumbrando todos a ver la INMUNIDAD y con eso deducimos que la “justicia” no sirve de nada. Es habitual que la “justicia” no nos convenza con sus sentencias y por lo tanto estamos sembrando de “IMPUNES” la “CONCIENCIA” de todo el país. ¿Esta es la enseñanza de un país democrático a sus habitantes? ¿Esta es la sociedad que queremos?.
    Normas para los políticos, límites a la especulación y justicia para el pueblo que es el que paga.
    Toda esta gente, políticos, especuladores, mercados, se dedican a ser “amos” de todo aquello que “deben administrar” …. ¿no se han equivocado? ¿Somos tontos? ¿Dónde está el “reparto social” de cargas?. ¿Dónde sus responsabilidades?.
    ¿No les estamos dejando “equivocarse” y que se llenen los bolsillos a nuestra costa?.
    Alguien tiene que poner los límites. El pueblo ¿¿??

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  6. Manuel50 dijo:

    Buen documento amigo Josep, ojalá y no caiga en saco roto, por que es cierto que hay demasiado tonto y si un tonto jode un pueblo, imagina cuando se reproducen y proliferan y con ellos los listos que se aprovechan de ellos, en fin un articulo sin desperdicio, gracias.
    Me gustaría que el feudalismo hubiera acabado, pero me temo que lo están refundando.

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  7. Andrés dijo:

    No necesitamos partidos políticos, en Belgica no hay y funcionan bien, como bien te explicas son todos iguales y a demás a desangrar al que menos tiene.

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  8. J..Nativo Salgado dijo:

    Muy acertado artículo. Todo la gente lo tieene en la boca, NO hacen falta, para nada, nada, los partidos políticos (lo cual induce al populismo fascismo), pero tal como son, ahora, aquí, son el fascismo populismo de primera fila, el parapeto detras del cual está el verdadero fascismo y la oligarquía, complejo mediatico del ibex-35, que no deja que las cosas vayan más allá, y se salgan de madre. Es por ello que sigue manteniendo a los partidos incluso a los populismos, con financiación adecuada, o perdonada, a gastos perdidos, bien rentables. ¡Cuando unos partidos, o sindicatos en el caso, actual como el sistema, malo malo, cambiaran lo minimo para contentar a sus amos y enganar a las masas y militantes con mil vilguerías y galimatías, malo, malo, rematadamente malo.

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